Cinco letras para volver

Mi nombre, aquel que me pusieron sin demasiado convencimiento, suena de vez en cuando con tu voz y el eco del callejón por el que me alejé.  María, combinación mundana de letras, 3 vocales y 2 consonantes que no tuvieron sentido hasta que tú los pronunciaste, suenan cada vez que el  silencio se acomoda en mi vida más de diez segundos y no hay nada más bonito en lo que pensar. Hoy las he escuchado esperando en el vagón de la línea 4 , cuando un señor pedía paso por mi izquierda y subiendo las escaleras de la boca del metro. También metiendo las llaves en la cerradura del portal. No hay tantas cosas bonitas en las que pensar.

María, cinco letras dispuestas a ser olvidadas,  suenan con tu voz y la misma  humedad de aquel callejón en el que te quedaste, penetrándome en lo huesos, haciéndolos temblar en su decisión. María, ese pequeño cúmulo de letras encajadas al azar, esa llamada que imagino en mi mente, me alcanza como un falso recuerdo,  un tick inevitable del que no quiero deshacerme . Respondo a veces con las siete letras de tu nombre, esas 4 vocales y 3 consonantes a las que yo no añadía sentido al pronunciar. Las pienso esperanzada o se me escapan en alto, sin importarme quien espera a mi lado en la línea cuatro o pide paso por las escalera. Y después, como en aquel callejón, no sé que hubiera venido después. Nunca escucho nada más.

Cat Power – Wonderwall

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