El largo camino a casa

Screen shot 2013-06-25 at 4.03.43 PMEl largo camino a casa siempre transcurre por las mismas calles. Uno  siempre pasa por  al lado de un bar que abre sus persianas y lo mira de reojo dudando si es hora de comer algo o de llegar a casa cuanto antes, tomarse un ibuprofeno y refugiarse entre las sabanas. Todas las noches tienen un inquietante parecido; comienzan con una copa y terminan en una parada de taxi donde uno se encuentra siempre los mismos personajes. El borracho con ganas de conversar y la pareja que se come a besos.

Uno casi siempre piensa en las cosas que no debería en el momento menos adecuado y este suele coincidir con las seis de la mañana del domingo cuando  empieza a amanecer y uno se quiere esconder del mundo y porque no, de si mismo.  También  se piensa en otro tipo de  tonterías, como ella con ese artículo que ha leído el día anterior en la edición digital de El Diario Vasco ; “San Sebastián, elegida  junto a Nueva York mejor ciudad turística”… No le sorprende,  no le es desconocida esa afición de los periodistas donostiarras por  escribir titulares chorras. Los periódicos regionales se parecen a las personas -piensa mientras gira hacia Padre la Roca- demasiado centrados en mirarse al ombligo, hipnotizados. Como no, todo el mundo cree que tiene el ombligo más bonito del mundo. Todos, menos ella.

El largo camino a casa y sus tonterías siempre van acompañadas por una voz en off, como en los finales de una de las series más tontas de la década; Anatomía de Grey, donde una sosa doctora  jugaba a creerse la protagonista de una novela de Jane Eyre contando con una intensidad que no terminaba de encajar cualquier tipo de desengaño absurdo. Véase “le  he llamado al busca y no contesta seguro que está con la nueva residente de cardiología”… de acabarse el mundo, vamos. También Carrie, de Sexo en Nueva York, tenía esa manía de caminar de vuelta a casa haciendo  sinopsis  de su vida , pero siempre desde la reflexión y nunca desde el lamento. Por eso le gusta pensar que se parece un poco más a ella que a Grey. Eso sí, a diferencia de Carrie a ella no se le para un taxi al levantar la mano, tiene que ir a la parada a aguantar al borracho con ganas de a conversar y a la pareja que se come a besos. Ya ves, y luego los periodistas empeñados en asemejar esto con Nueva York. Tampoco es ella de llegar con los pies doloridos, no tira mucho de calzado Blahnik. Otras cosas sí, quizá, alguna que otra vez…pero los pies no. Siempre le llegan intactos.

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