Teorías resaqueras: La liana y las 5 fases

Imagen de El Espíritu de los Cínicos
Imagen de El Espíritu de los Cínicos. En mi opinión después vuelve a haber un repunte hacia arriba.

Es curioso como cuando nuestro cerebro debería estar menos productivo es cuando puedes conseguir alumbrar las teorías más geniales. A veces la resaca da una nueva perspectiva al asunto. Entre la espesa, a veces compacta, neblina que bloquea tu mente, siempre inducida por copas que sobraban y chupitos que debiste haber rechazado, asoman verdades como puños.

Está, en particular, y por mucho que estruje mi mente, no sé cuando la alumbré, solo alcanzo a recordar que  era domingo y era verano. Tomaba una coronita. Esa cerveza que entre semana NO, pero el domingo está justificada. Esa cerveza que vive a medio camino, y que sirve tanto para refrescar tu deshidratado cuerpo, como para derivar en una nueva remontada. No sé quién había dejado a quién, y quién era el tercero en discordia pero se trataba de una amiga que al poco de haber terminado una relación ya se había enfrascado en otra. Nos sorprendía la rapidez… ¿sería cierto que un clavo saca otro clavo? Con lo dificil que puede resultar a veces enamorarse… ¿porque hay gente a la que le sale tan natural?

Y yo, que llevo años ejerciendo como la Felix de la Fuente de las relaciones, a golpe de observación me di cuenta de que tras una ruptura existen dos únicas vías posibles. Enlazas una relación con otra en menos de 3 meses, lo que yo denomino La liana o permaneces en la soltería por un largo tiempo. El fenómeno de la liana se entiende porque tras romper con alguien uno se sumerge en un estado de vulnerabilidad. La persona aún tiene la costumbre de “depender” de otro, de recibir un cariño que al no existir ya, el sujeto en cuestión tiende a volver a cubrir de la manera que sea. Es más fácil tomarse una aspirina que esperar a que el dolor remita por si solo.

 

Pero si caes en el segundo caso, y no has llegado a coger ninguna cuerda a tiempo de pisar el suelo de la cruda realidad, temo anunciarte que pasaras por 5 fases. La duración de las fases varía según la persona, y como todo lo crucial en la vida,  no está sujeto a ningún criterio lógico. Semanas, meses, años… Lo único cierto es que se pasan. Vaya que sí…

Screen shot 2013-02-14 at 9.57.38 AM

La segunda adolescencia: No sabes si es que, como bien dice Juan Luis Guerra, se te ha subido la bilirrubina o que, pero vives en un estado permanente de alteración. Das el coñazo a tus amistades para volver a salir por las noches y sales hasta los jueves, y eso que hace mucho que dejaste de ser universitario. Dices adios a la manta, la película de videoclub y las tardes de domingo en pareja, y dices hola a los chupitos, el garrafón y las mañanas de arrepentimiento y dolor de cabeza. Porque sí, tras el tercer tequila todo el mundo te parece extrañamente más atractivo.

El punto de inflexión: El punto de inflexión no es una fase en sí. Es un momento exacto. Es la resaca de la segunda adolescencia. Es ese punto en el que te das cuenta de que no puedes seguir en una juerga constante, que ya no te caben más nombres en la agenda, por dios. Empiezas a pensar que sí, que no te volvería a importar encontrar algo más estable.

La fase receptiva: Entras en una fase más receptiva a los estímulos externos, a las posibilidades que uno y otro pudiera darte. De vez en cuando te sigue subiendo la bilirrubina, claro, pero no es tu objetivo principal. Te tragas todas las temporadas de Sexo en Nueva York, lloras cuando Big y Carrie teminan juntos y por supuesto, Serendipity pasa a ser tu película de cabecera (ya sabéis,el destino y todos esos rollos). Mientras, sigues viendo gente a tu alrededor que hace la liana. No entiendes nada.

Screen shot 2013-02-14 at 9.58.41 AM

La fase de estancamiento: Te ofuscas y a punto estas de rellenar ese formulario de inscripción para entrar en el convento de clausura. A veces por breves lapsos de tiempo miras al lesbianismo con otros ojos. Pero no, finalmente decides emplear  todos tus pensamientos a las cosas realmente importantes. Te centras en tu trabajo, en tus estudios, en ti  mismo. Desarrollas un agudo sentido del cinismo. A veces un príncipe o una princesa casi azul tocan tu puerta, pero tu ya no estas receptivo y les cierras la puerta en las narices. No es el momento. Haber venido antes.

El nuevo yo: Ya no buscas como loco, tampoco ignoras. Te imaginas tu vida sin compartirla con nadie y no te asusta. Te has dado cuenta que no existe nada que te pueda completar porque tu ya naciste completo. Esta es la mejor etapa. Disfrútala.

Y por último podría existir o no…

El día en el que menos te lo esperas: Ya sabéis de lo que hablo. Todo el mundo te ha respondido infinidad de veces la misma frase a tu simple pregunta de ¿cuando? ” El día en el que menos te lo esperes…”. ¿Pero eso cuando es? Para que no me pille mal ¿sabes? -les contestas- ¿Mañana, pasado? en Abril? ¿allá por el 2029? “Es que tienes que dejar de buscar y entonces encontrarás”- ¡Pero si yo no busco!- respondes, cabreado, porque estas seguro de que te están imaginando ya con medio pie en Meetic … y..¡no! que poco saben… A ti ya te da exactamente igual si ese dichoso día es mañana o nunca amanece. El destino, Mr. Big, la película de Serendipity y la teoría de la media naranja se pueden largar por donde vinieron.

“Y no, no quiero que me presentes a ese compañero de trabajo tan majo tuyo”- concluyes.

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9 comentarios en “Teorías resaqueras: La liana y las 5 fases

  1. El estado de vulneravilidad no existe.HA eso se le llama dependencia y no quiere decir que las personas que hayan tenido una relacion larga la tengan. En mi opinion es justo alreves:cuando acabas una relacion larga quieres ser libre y hacer lo que te da la gana(lo que tu llamas la segunda adolescencia).
    Es mas facil tomar una aspirina???NO,no lo es porque el efecto dura seis joras pero luego vuelve a doler no???
    No es facil encontrar ha alguien que te haga sentir especial, que te quiera y te sepa querer ycon el que tengas complicidad. Mientras venga y si es que viene o iual es que viene y se va,disfruta de lo que venga sin senirte mal,y en el momento que no sea disfrute cambialo. :)

    1. ¡Esa yoana!! Creo que aunque no parezca opinamos parecido solo que tu piensas que directamente pasas a la segunda adolescencia nada más cortar. Estas son mis teorías pero por supuesto que pueden ser totalmente equivocadas, yo me baso siempre en lo que observo y después utilizo mi intuición.
      Jajajaj en la última frase te has hecho un poco lío eh!!! jajaja pero como eres mi amiga sé perfectamente a lo que te refieres y es exactamente la filosofía que sigo. Un muxu handi!!! :D PD: hablaremos de esto con una desperados

  2. Por experiencia propia te aseguro que ‘El día que menos te lo esperas’, existe. Pero también te digo que por mucho que tu pienses y asegures que no estás buscando, hay un subconsciente escondido que sí lo hace. Es un radar en el fondo de tu cabeza, en el rincón más oscuro, que te jode la evolución.
    Pero oye, que yo uní ‘El nuevo yo’ a la ‘segunda adolescencia’, !y me lo pasé de miedo! :D

    1. Existe por supuesto ese día…pero quizá no para todo el mundo.
      y…sí….se de que idea del subconsciente me hablas. Siempre se está un poco atento… ¡es lógico! ¡es inevitable! será algo biológico que te empuja a arrejuntarte y darle continuidad a la especie! jejeje
      Gracias por el comment! voy a intentar ser un poco más adolescente jajaja un beso!

  3. jojo… es cierto. Y me atrevería a añadir que las de tu género tienen un catalizador rondando la treintena (ya me contarás, que los estás rondando – bueno, al menos me reconocerás que te pillan más cerca que los veinte…). Como decía, el catalizador de los treinta, la maternidad, que de un día para otro os levantáis con la fecha de caducidad impresa en la frente y, curiosamente, con una tinta sólo visible por quien la lleva puesta.
    ¿Por qué eso no nos pasa a nosotros? Ni siquiera con la amenaza de la pitopausia. Vosotras, según se dice, y lo corroboro completamente, la década en la que estáis mejor en todos los aspectos, es de los treinta a los cuarenta años. Nosotros, en cambio, pasando de los treinta… ufff!, resumiendo: ¿has visto la película Jack (Robin Williams, 1996)?. Pues eso. Y ya te contaré cuando cambie de década y sufra la crisis de los 40.

    Te descubrí por un enlace de la doctora expatriada y… creo que me quedo.

  4. Hola ¿Deivi? ¿David?
    no importa… gracias por el comentario! Gracias,no, eso sí por redondear 26 años a 30…jajajaja muy majo sí…. :P
    Todavía nada de maternidad, y creo que a los 30 tampoco… me conozco.
    Vista la película…por supuesto. Quedo a la espera de esa crónica masculina sobre la crisis de los cuarenta ;)

    1. Oye… yo decía lo mismo con 29… pero fue cumplir los 30 y al cabo de unos meses, una mañana me levanté con la señal esa en la frente!!! Yo, que quería ver todo el mundo antes de meterme en esos berenjenales…
      Mierda de reloj biológico…

      1. ¡Oh! tienes un baby?
        Osea trabajas como investigadora, tienes que lidiar con una pareja, cuidar de un niño….y te queda tiempo para bloguear?¿ :O
        Eres una superhero!!! ;)

      2. Jajajaj! Más quisiera!!! Todavía no lo tengo… Lo de expatriarse ya era bastante duro como para tener que cuidar de un bebé. Pero ahora que parece que ya está todo más calmado… ;) Que la señal en la frente solo va a más conforme pasa el tiempo!!!
        Por suerte lo de lidiar con una pareja me lo ahorro, porque es él el que lidia conmigo! Pobrecito, en la que se ha metido :p

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