¿dónde está esa chica?

I am sure!

Hay algo que es peor que el enfado y es la decepción.  El enfado se pasa, la decepción tiende a permanecer. Siempre me he cuestionado hasta que punto es culpa del que decepciona y hasta que punto del que quedó decepcionado por albergar demasiadas expectativas.

No es que mi vida sea un culebrón venezolano, que yo soy MUY FELIZ. Y de hecho no he sufrido grandes decepciones en los últimos años. Pero sí muchas y pequeñas que quizá a la larga tengan la misma repercusión que una enorme y sonada.

Son esas pequeñas cosas con las que te ilusionaste, a veces por meses, por escasos días y en los casos más fugaces, incluso por una simple noche en la que te sentiste Cenicienta. No por el vestido, los zapatos o la impresionante carroza, si no porque a cierta hora e instante todo, con la misma magia con la que vino, se había esfumado. Esas historietas que te dejan una lección, sí, pero a cambio te dan un brochazo, ahí donde te duele, una fina capa de hierro…¿¡para que no duela? No, para que lo parezca.

Da rabia porque, todo ello, en vez de hacerte más sabio, como cabría esperara, te deja simplemente  un caracter  más  receloso… y eso bueno-bueno no puede ser, que  a ver si por ello, por culpa de ese recelo vamos a perdernos el mejor capítulo de nuestra vida. Y da rabia, sí, porque todas estas reflexiones son las que me hacen preguntarme donde quedó esa chica, de la que ahora me avergüenzo por “pizpireta” y cursi,  por verlo todo”rosita” a su alrededor, por pensar que si uno se porta bien y lo hace todo de buena fe, las cosas le saldrán bien. Por creerse que todo es un campo donde las rosas florecen y los pajaritos cantan. Esta puede quedarse dónde esté, quietecita, no se la echa de menos.

Sin embargo de esa chica de ayer,  la que jugaba con las flores en tu jardín (lo siento, no lo he podido evitar), de ella,  se echa de menos la manera auténtica que tenía de abrirse a las oportunidades, sin ningún miedo albergado, mostrándose tal y como es, apostando al blanco o al negro,  pero siempre de manera firme porque creía ciegamente en ello.

Pues esa chica se fue y no sé yo si tiene intención de volver… habrá que esperar.

Prometí a buena amiga, de más experiencia y sabiduría,  que se acabó mi tendencia negativista. Puede que los pajarillos vuelvan a cantar.  O no.. ¡qué más da! Hay cosas más importantes. Y lo mejor siempre está por llegar. De eso siempre ha  estado segura esta chica; tanto  la de ayer y como la de hoy.

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2 comentarios en “¿dónde está esa chica?

  1. Pufffff se como te sientes… pero yo te aviso que aunque tengo unos añillos más que tú sigo apostando al blanco o al negro sin remordimiento porque me dá más miedo perder el tren, que el que me pille el revisor sin dinero y me largue en la siguiente estación.
    Y todo eso con el convencimiento de que “todo es un campo donde las rosas florecen y los pajaritos cantan” sino “un campo de batalla donde nos vamos desangrando poquito a poco”.
    Un beso Jules ^^

    1. no, si yo al final voy a por el tren, con miedo pero voy! lo que pasa es que me equivoco de tren repetidamente!!! jajaja
      Campo de batalla…nunca mejor dicho la verdad.
      Gracias por el comment! Yo también voy leyendote, no lo vuelvas a dejar ;) Saludos!!!!!!

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