¿arte?

Tate Modern, London

Aunque poco lo diga, prodigue pocos ambientes artísticos y visite aún menos galerías de arte, siempre he sido una apasionada del arte. Digamos que soy como un católico no practicante aplicado al arte, que no va a misa pero no por ello significa que haya dejado de  creer en dios. Historia del Arte siempre fue mi asignatura preferida en el instituto, gracias a un profesor que siempre conseguía captar mi atención y despertar mi curiosidad acerca de cada cuadro o escultura. Sobre todo me gustaba conocer, más allá de la técnica, el mensaje, la historia tras el cuadro. Plantearme su sentido, saber quienes eran esas personas que en ellos aparecían, como eran sus vidas y si no lo llegaba a saber, como no se me da nada mal, imaginármelo.

Pero debo decir que mi fé por el arte, o al menos por el actual, el contemporáneo, ese que empezó a fraguarse a mitades del siglo pasado (o más bien con el cubismo), se ha tambaleado recientemente y aún más,  tras mi visita al Tate Modern Museum de Londres. Nunca en mi vida he visto tanta tontería junta, y creedme al decir que tonterías en mi vida he visto bastantes.

“Untitled”, Mirror on Canvas, Michael Baldwin/Mel Randsem

Entramos con mucha ilusión por ver supuestamente grandes obras del siglo XX, y por el camino la ilusión se nos convirtió en  desilusión. Después decidimos darle una vuelta de tuerca al asunto e intentar divertirnos, y no nos costó tanto gracias al humor absurdo que despedían muchas de sus salas.

Para empezar en la cuarta planta nos esperaba esta cosa de la izquierda. No, no lo miréis tres veces, porque es un simple espejo. Sorprendida me lancé sin pensarlo dos veces a leer el pequeño rótulo que colgaba a su derecha. ¿Que cual es el profundo sentido tras la “obra”? Pues bien, la explicación que dan sus creadores ante tamaña estupidez es otra estupidez aún mayor ; “antes de hacer que el espectador observe un simple cuadro, estas personas ahora se enfrentan con ellos mismos, cuestionando por tanto la noción a largo plazo de la pintura trascendiendo la realidad“. Si no te has enterado de nada no te preocupes, su título (“sin título”) te da una pista. La pista definitiva para asegurar  que los padres de estos dos artistas eran como mínimo primos.  Hombre, a ver,  que puede ser una obra de arte preciosa según quién se ponga frente al espejo (mirror on canvas, para los entendidos). Si me pones a Brad Pitt frente a él, pues sí, aceptamos barco…  pero si se pusiera Paquirrín por ejemplo, pues ya no, ¿no?.

Y el resto de la planta cuarta, y gran parte de la quinta nos brindó grandes momentos de asombro y incredulidad ante tantas cosas que nos querían mostrar como arte, y no llegaban ni a la altura de la calidad que pueden tener los dibujos que hace mi sobrina. Entre ellos dos favoritos; un video de 2 minutos y medio de un tío dándole patadas a un cubo y un cuadro con un tajo en medio, de un tal Lucio Fontana. Por la cuarta planta también nos encontramos una silla en una esquina… pero claro yo me preguntaba… esa banqueta de ahí… ¿será para que se siente el vigilante? o… ¿será también una obra de arte?… no sé, a pesar de estar agotadas de patear por las calles de Londres, decidimos no arriesgarnos y la dejamos tal como estaba, no vaya a ser que quedemos como unas paletas.

En la planta baja, que no visitamos (porque no era gratis y preferimos gastarnos las libras en pintas), habían preparado una exposición temporal de Damien Hirst. Quizá no os suene por el nombre pero ¿y si os digo que es el creador de una de las  obras de arte conceptual por la que se ha pagado el mayor precio en una subasta hasta la fecha?. El tío tiene una pequeña obsesión de nada por meter cosas en habitaciones de cristal (vacas, tiburones, gallinas…) y ponerles títulos sin sentido. Yo no sé, pero algún tipo de trauma infantil tienes Damien. Mirátelo.

“The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living” es decir “La Imposibilidad Física de la Muerte en la Mente de Alguién Vivo” TOMA YA

Con todo esto no quiero decir que la intención y algún tipo de mérito no tengan, crean conceptos e ideas únicas, y está claro que su mundo interior puede ser amplio, rebuscado o profundo, pero la manera tan subjetiva de plasmarlo, unido a su falta de talento artístico, hace no menos que relevar sus obras a meras bromas a ojos del resto del mundo. No lo llames arte, llámalo delirio, enfermedad psíquica, o trastorno de personalidad. No os llaméis artistas, llamaos  “vendedores de conceptos”.

Retrato a Dora Maar, Amante de Picasso.
Esta claro que no la quería nada….

Recuerdo una vez una conversación que mantuve con un amigo, en el que discutimos sobre los límites del arte. Le relaté la vez que visitando el Guggenheim de Bilbao me topé con cuadro blanco (todo todito blanco) y le dije que me reí de la evidente vagueza del pintor.  El me espetó que quizá yo sea capaz de hacer un cuadro así (sabe dios que sí, solo tendría que pegar un DINA4 blanco en la pared) pero que por desgracia a mi no se me ha ocurrido, y claro eso ya da derecho a uno a nombrarse artista, porque está explorando los límites de lo visual… ¿explo…que?. Entonces, respondedme a esta pregunta,  si meo encima de un lienzo sin criterio alguno y nadie lo ha hecho antes…¿soy una gran artista o simplemente gilipollas? Aparte de cochina, claro.

Mierda de Artista, Piero Manzoni
Haz click para más info.

En mi opinión cualquier obra de arte, debe ser siempre reflejo del talento de su creador y obvio el mérito atribuible al mismo por parte del que observa la obra. Si va a carecer de talento, que al menos sea visualmente “bonita”, por decirlo de alguna manera. Y te puede gustar, ¡y mucho!. Son muchas las obras no figurativas, abstractas que me encantan  y no me canso de mirar (obras de Mondrian o Pollock por ejemplo), e incluso las pondría en el salón de mi casa. Pero no me confundo, no lo llamo arte, el arte debe ir unido al talento. Pittbull canta y eso no lo hace artista ¿verdad?.

Si todo, hasta la moda, ha sufrido una regresión, solo espero que algún día el mundo del arte también lo haga. O en su defecto que Manet, Monet, Degas y otros muchos tantos se reencarnen. Si no, dejaremos un pobre legado. Si no, las futuras generaciones se van a reir de nosotros. Veréis.

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