No somos tan diferentes…

…¿o sí?

veamos…

Yo, desgraciadamente, solo puedo hablar del lado de las mujeres, y sí (y cien veces sí), lo que se muestra en este video, Rachel, Mónica y Phoebe diseccionando en mil trozos un simple y máldito beso es totalmente cierto.

Y no solo besos, lo analizamos todo, las miradas, cada pequeño e insignificante gesto, lo que se dice y también porqué no, lo que se deja por decir. Pero sobre todo ello, habría que hacer una mención especial al exhaustivo estudio de mensajes/SMS/whatsapps. Todo comienza con un “Me ha escrito este* ” seguido de un  “Espera que voy a por una caña y vengo”. Y una vez ya todo el mundo se ha provisto de su bebida, pueden ocurrir dos cosas, que la amiga en cuestión ya le haya respondido (o el mensaje sea “cerrado” y no proceda contestación) y por lo  tanto el tema no de mucho de sí o  que al no haberlo hecho  se abra la veda, se inaugure “el corrillo” como yo le llamo. Un corrillo lleno de  comentarios como “yo creo que ha querido decir…”, “pónle muchos besos…no, mejor besos y ya está” y el mil veces repetido “¡Eso noooo! ¡eso no le pongas!” : O

“Me tienes frito”

*¿qué quien es “este”?. Es “Este”. No hace falta decir el nombre, el resto ya saben a quién te refieres. Porque cuando un hombre pasa de ser nombrado por su nombre y a ser “este”, es que es serio, a la mujer en cuestión le importa. Puede haber más hombres pero solo habrá un”Este”.

Los hombres podéis pensar que estamos locas, que como podemos complicarnos tanto la vida, que seguramente el chico en cuestión ha escrito el mensaje a todo correr y sin pensar, y que esos puntos suspensivos que nos traen de cabeza no tienen significado alguno o son puro fruto de la torpeza de las manos al escribir en un móvil táctil. Tranquilos es hora de confesaros algo… YA LO SABEMOS. Hace mucho que aceptamos aunque nos costó  que en general sois más simples que el mecanismo de un botijo, y que por lo tanto cuando nos escribís “nos vemos”, no significa ni “nos vemos algún día de estos mequieroquitarestapesadadeencima”, ni “nos vemos diosqueganasdeverte”. Aunque visto con perspectiva podamos parecer un poco psicóticas todos estos tinglados que nos montamos son por decirlo de alguna una manera  poco más que un hobby, porque el debate siempre va acompañado por cervezas…una, dos, tres, cuatro… dependiendo de lo jugoso de la situación, y lo de menos es el mensaje en sí, sino reírse y pasar una tarde de lo más entretenida. En realidad, la mayoría de las veces por no decir todas, terminas por recomendarle a tu amiga que escriba cualquier cosa, lo que ella quiera, lo que le salga, porque al fin y al cabo se trata de ser naturales, y si algo no funciona siendo una misma, es que jamás debió ni empezar.

“Seguro que le ha pasado algo” Sí, le ha pasado que pasa de tí

Sin embargo, ahora que releeo y repaso lo que llevo escrito, que se podría resumir en “los hombres son simplones, las mujeres unas neuróticas” me he dado cuenta de que he podido incurrir en algo que odio más que otra cosa en el mundo; los topicazos. ¿Son en verdad los hombres tan simples como nos han hecho creer?. Desde mi experiencia debo decir que jamás me he encontrado con ningún hombre que encarne ni el 50% de las defectos que se le achacan al sexo másculino, es decir, nunca me he topado con ningún semi-neanderthal-amante del fútbol-obseso del sexo…así todo juntito… ¡y dios me libre de hacerlo!

Todo lo contrario, los hay muy complejos, más incluso que muchas mujeres, probablemente porque tienen su lado femenino más desarrollado o simplemente algún trauma infantil no resuelto y varias visitas al psicólogo pendientes. Los hay y pocos, pero para mi desgracia empiezo a sospechar que  tengo una vocecilla en mi cabeza que me susurra “¡hazte con todos!” al estilo Pokemon. Una vocecilla málvada a más no poder, que aún no ha entendido que si yo estoy ya más pallá que paca, lo que necesito es un hombre con los pies en la tierra, con las ideas claras y que a poder ser sea capaz de comunicarlas. Porque para “vuelta-tortillas” (como muchas veces me han definido), ya estoy yo y si me junto con otro igual, pues lógico que la “tortilla” nunca terminé de hacerse, y el plato o mejor dicho la relación nunca termine de cuajar.

“porqué estará enfadada ahora…”

Esperad, a ver, que creo que me estoy desviando del tema y descubriéndome demasiado… Lo que yo quería decir con todo esto que se me ha ido de las manos, es que la igualdad no consiste en ser iguales, si no en vivir en igualdad de condiciones. Deprimente sería un mundo dónde ambos sexos actuaran de la misma manera, sintieran de la misma forma y por consecuencia no tuvieran nada que aportar y enseñar al otro. Es el empeño de negar  nuestras diferencias lo que llena nuestras relaciones de conflictos, tensiones y frustraciones. Al fin y al cabo por mucho que nos alejen nuestros medios y nuestra actitud nuestras metas tienden a ser exactamente las mismas. Tenemos que comprender que es un poco injusto pedir al otro que actúe  y responda como tu lo harías a tus demandas, porqué incluso la ciencia ha demostrado que nuestros cerebros aún siendo igual de capaces no funcionan de la misma manera. Y contra la ciencia no se puede luchar.

  • Las mujeres tienden a trabajar con ambos hemisferios simultáneamente. En otras palabras, nunca independizan los procesos racionales de las emociones. Por eso no es sorprendente que cuando hablen con alguien pongan atención no sólo a lo que les dicen, sino también a la expresión y los gestos con que se lo dicen, a la ropa que trae puesta su interlocutor etc. La mujer puede realizar más tareas intelectuales simultaneamente -Ej: leer el periodico y hablar por telefono- que el hombre
  • Los hombres son más dados a trabajar con un solo hemisferio a la vez. Por eso tienden a no mezclar la razón con las emociones, como lo hacen las mujeres. Esto los hace más racionales y “fríos” a la hora de tomar sus decisiones, pero también menos capaces de expresar sus sentimientos. El cerebro masculino está más capacitado para la concentración (menos tareas simultaneas) -Ej: al leer el perídico, disminuye la agudeza auditiva

Más info… (aunque podéis encontrar más y más)

Lo dicho, cuando esa persona del sexo puesto te saque de quicio, dos palabras; paciencia y comprensión. 

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