27 horas

Sentada en un incomodo asiento de tren comienza a acusar las horas robadas a la noche. Estira sus piernas por encima del asiento delantero en un intento de devolverlas a la normalidad, pero pronto desiste y las encoge al darse cuenta de que no hay nada normal cuando se ha estado despierta 27 horas. Aún menos lo son sus pensamientos.  Su mente trabaja más que nunca, se pregunta y se responde con inusual rápidez. Porqués, Comos y Síes pelean entre ellos para ser respondidos cuanto antes y decide en un alarde de sensatez acallarlos con sonido. Mientrás busca su MP3 mira ese paisaje extraño y llano a través de la ventana, pasa veloz, como su vida, sin tiempo a añorar porque no dio tiempo a conocer.

Ninguna canción le apetece. Las ha escuchado demasiadas veces, como los besos que se dan por dar y que no saben a nada, Nadia había abusado de ellas para después abandonarlas, sordas y sin sentido. Decide entonces apretar el botón de reproducción aleatoria y dejar que la suerte decida por ella. 4 o 5 acordes, un piano y una voz ajena que habla por ella y le explica lo que ocurre esa madrugada de abril en ese vagón.

La maldita canción que no recordaba le empaña los ojos, y se contiene y respira de nuevo…  pero por fin comprende lo  que le dice y se deja llevar. Ocurre en ese vagón que se siente sola por primera vez en mucho tiempo, como si no perteneciera a ningún lugar, como si hubiera salido de este planeta y nos observara a los demás desde algún rincón del espacio, donde solo se escuchan las estrellas nacer y los cometas chocar. O al contrario, como si todos hubieramos abandonado la tierra y la observaramos desde lejos, mientrás nos entretenemos con cometas que chocan y estrella que nacen ignorando que nos olvidamos de Nadia en nuestro planeta. A mitad de canción echa un par de lágrimas que creía no tener y se queda dormida.

La voz de una mujer en un idioma que jamás había escuchado la despierta. Ha llegado a su destino. Las dos personas que le acompañan comienzan a desperezarse y la saludan con una sonrisa cansada, cansada pero amiga. Nadia comprende que nunca se está solo del todo y que las dos lágrimas y el sentimiento de soledad han sido unicamente resultado de 27 horas sin sueño.

Se abren las puertas y  posa su pie izquierdo en Bratislava. Con más fuerza que nunca.

La canción en el mp3

A todas vosotras, por los días y noches y tardes… que hemos pasado y los que vendrán.

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3 comentarios en “27 horas

  1. ¡ Por tí! Por lo que nos aportas y los momentos que nos brindas. Y, sobre todo, espero que nunca te sientas sola, como la protagonista de tu historia; porque muchos nos sentimos dichosos de tenerte cerca, aunque no te lo digamos tan a menudo como debiéramos. T.Q. :P

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