Libertad

La descubrí una mañana de verano, sobre las 8 de la mañana y me costó reconocerla. Apenas había dormido en toda la noche, tampoco la anterior y ciertamente no lo haría más sino quizá menos al día siguiente. A veces era cuestión de haber traspasado el decente límite de horas bailando al son de cualquier música, o como en la mayoría de esos once días, ese insomnio estaba únicamente relacionado con mi cabezonería de no querer desperdiciar ni uno de los momentos que aquel viaje me podía estar aguardando.

La mañana del 5 de julio me desperté sofocada por el calor propio en esa latitud. No dude un momento y me levanté rapidamente pero en silencio, no quería perturbar el tranquilo sueño que parecían estar gozando mis compañeras. De pie comprobé que mi cansancio era el más agudo que había experimentado en mi vida, pero no me impidió vestirme, ni me apartó de mi determinación por aprovechar los primeros rayos del día. Cruzé el umbral de la puerta y me dispuse a bajar la empinada cuesta que separaba nuestro pequeño apartamento de la playa.

En cuanto mi pie derecho se posó sobre la arena supe que el esfuerzo había merecido la pena. Esta sensación no hizo más que confirmarse cuando y tras quitarme el vestido me sumergi en las calmadas aguas que bañan la Isla de Hvar. Me senté después sobre la piedra y es cuando la descubrí. Estaba en el agua y entre los barcos, en el sol que se asomaba timidamente. Se escondía entre la gente que faltaba y por tanto en el silencio que reinaba.  Pero sobre todo estaba en mi mente, en la capacidad que tuve de dejarla en blanco, en la sensación extraña y placentera de sentirse el único que ha descubierto un lugar e instante secreto… en el dejar de preocuparse de lo que vendrá luego y volverse a sentir capaz de todo como solo sabe hacerlo un  niño.

La libertad se marcho a la vez que  un grupo de gente irrumpió en el lugar. Era un grupo de jovenes  ruidosos que habían decidido terminar la noche en la playa. Entonces decidí que era hora de volver al apartamento, no sin antes pararme a comprar un desayuno que ciertamente mis compañeras agradecerían encontrarse al despertar. El día transcurrió con normalidad, no la volví a ver por allí, no la he vuelto a sentir desde entonces. Solo se que ahora se reconocerla, se que es la libertad o la felicidad o la paz.. .o lo que sea.

¿acaso no  son lo mismo?

Pajaro Sunrise – Eleven Days

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