Nunca se me ha dado bien mantener el contacto con antiguos compañeros o amigos que están lejos; personas que aprecio y en muchos casos enormemente, pero que sin embargo, por circunstancias de la vida no los tengo a mi lado todo lo que quisiera. Y ahí, entre esas ganas y los inconvenientes, es donde se manifiesta esa “Disasterwoman“que llevo dentro ( no, no tiene nada de heroína en realidad). Lo expreso así porque suena mejor que decir que soy un maldito desastre de mujer, y también, y esto mis amigos lo saben muy bien, porque tengo una tendencia incorregible de inventarme palabros en inglés. El amplio rango de tropecidades va desde mi coche, dónde solo dejo entrar a gente de confianza por miedo a que me pierdan el respeto, hasta esta larga lista de despistes difíciles de creer.
“el otro día pensé en tí, en cómo te iría, en que teniamos que quedar. Te iba a escribir, pero luego se me pasó”…
Y ahí está, ese “Luego se me pasó”. Ni letras chinas que signifiquen “libertad” ni “amor”, si quisiera ser fiel a mi misma esto es lo que debería tatuarme en la espalda. Y punto. Aunque, aquí debería defenderme un poco también, que me hago siempre una publicidad horrible. No he sido jamás de esas que sueltan el “un día te llamo y tomamos un café”, que está claro que ni café ni nada, te quieren perder de vista. Yo esto no, que me parece una falta de respeto a la altura de los “Si Eso”.
Pero este año estoy consiguiendo sorprenderme y sorprender. Estos primeros 8 meses han estado llenos de reencuentros de esos que dices “ya era hora maja”. El último de ellos, este mismo fin de semana con mis compañeras de piso durante mi breve época en Barcelona. Compañeras de piso a la vez que de aventuras y desgracias, de risas y porque no también de broncas (la convivencia es lo que tiene) pero que siempre supimos resolver a tiempo (gracias muchas veces a mis dotes de mediadora, ejem). Y aunque hubo cosas que pudieron salir mejor, aunque todo pareciera ponerse en nuestra contra y hayamos titulado estos dos días muy acertadamente como “Colgadas en Vitoria. La película”. Que queréis que os diga, yo firmaba ya, con los ojos cerrados, sin un atisbo de duda, por poder protagonizar una segunda parte.
Pero no solo basándome en este fin de semana, estos meses , después de volver a ver todas estas personas que significaron tanto en el pasado, y aún quiero pensar quieren seguir formando parte de mi presente y futuro, he descubierto que no importa cuanto tiempo pase, cuanto hayas cambiado personalmente y que ahora mires la vida de diferente manera; de repente parece que retroceder en el tiempo no es cosa de ciencia-ficción, que vuelves a sentirte exactamente igual que en los recuerdos que rememoras charlando, que han podido cambiar los peinados, la ropa y tu vida, pero esa complicidad con ciertas personas, cuando es auténtica, no es de interés cuando se haya logrado, siempre estará ahí.
Por lo que toda esa gente que hace mucho que no me ve, ni sabe de mí , temed, estáis en mi lista de propósitos y de este año no pasa.
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Lo sé, me vais a odiar eternamente por poner estas fotos:
Fotogramas de :
Colgadas en Vitoria. La Película
Año: 2012
Director: Uno muy cachondo, eso seguro
Intérpretes: Unas desmejoradas Ainhoa Jiménez, Ana Gómez y Julene Lure
Género: Comedia-terror (sí, esto puede existir)
Hasta pronto neskak.


Sieso…..sieso…..? jejejejee…..
Ya sé quién eres “Someone”, luego colleja :P jajajaja Al “Sieso” no le diría ni “Si eso”…